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¿De qué hablamos cuando hablamos de libertad?

10/26/2021

Cuando se habla de libertad, se habla de un concepto, un lugar común o un esquema mental que todos parecen conocer y entender.

Por ejemplo, si se habla de alguien que está en la cárcel, se dice que le han quitado “la libertad” o por el contrario, si alguien sale de ésta, se dice que le han dado “la libertad”. Se usa este concepto como algo común, como algo que todos sabemos, casi podríamos aventurarnos a decir que socialmente se tiene un cierto prejuicio sobre la libertad, porque, ¿qué es la libertad?  Se encuentra este término definido desde los primeros pensadores, como cuando Sócrates afirmaba que “El conocimiento nos hará libres”, hasta en la propia Constitución Española, donde aparece 51 veces la palabra libertad.

Si se reflexiona sobre esto último, en la Constitución Española, se encuentran ciertos conflictos a la hora de aplicarse la ley respecto a esta “libertad”, como se ve en diferentes casos públicamente conflictivos como el del caso del rapero Valtonyc, condenado por enaltecimiento del terrorismo, calumnias e injurias graves a la Corona, se ve como esta condena es cuestionada por el derecho a la liberta de expresión del rapero y defendida por parte de la sociedad. Porque ¿dónde están los límites de la libertad? ¿De qué libertad estamos hablando? ¿Hay diferentes tipos de libertad?

Como se está explicando, se ve que la libertad no tiene una definición tipo. si se tuviese la oportunidad de preguntar a Sojourner Truth, esclava liberada del estado de Nueva York y también la única mujer negra en asistir a la Primera Convención Nacional de Derechos de la Mujer,  nos daría una definición, si preguntásemos a las Mujeres de Negro, palestinas y judías unidas, nos darían otra definición, si preguntásemos a las indígenas, que luchas contra los comerciantes que intentan patentar su plantas, encontraríamos otra definición, si le preguntásemos a la propia Melania Trump o a Madonna, cada una tendría una definición y de todas estas definiciones, ninguna sería igual.

Por este motivo, voy a analizar libertad definida por diferentes pensadoras, ―aunque seamos conscientes de que existen infinitas definiciones para este concepto― para poder, de esta manera encontrar un nexo común y definir de una manera reflexionada la libertad pudiendo contestar a la hipótesis que nos ha traído hasta aquí.

Hemos elegido dos pensadoras para definir este concepto, Hannah Arendt (1906 – 1975), que aborreció que la definieran como filósofa por lo que hablamos de ella como pensadora política o teórica política. Alemana y posteriormente estadounidense de origen judío y una de las personas más influyentes del siglo XX. Simone Weil (1909 – 1943), filósofa francesa, proveniente de una familia judía intelectual, graduada en  filosofía y literatura clásica, con la calificación más alta.

Arendt, relaciona la política con la libertad y la posibilidad de acción. Define pensar como esa reflexión en la que uno dialoga consigo mismo, planteándose cuestiones y tratando de resolverlas, donde además entiende que es una actividad que sucede en cualquier capa del estrato social, independiente del grado de cultura de la persona. Además, cuenta como la capacidad de pensar tampoco es sinónimo de inteligencia si no que está más cercano a las “buenas personas” con capacidad de oír a su conciencia, habituadas a pensar por sí mismas, sin ser exclusiva ni necesariamente personas educadas y/o cultas.

De esta manera, explica como pensar está muy alejado de tener una ideología ya que las ideologías son sistemas de conceptos ya creados, conformándose como lo opuesto a pensar. Explica en su teoría, cómo estos conceptos ya estipulados ofrecen respuestas generales a problemas concretos y circunstancias cambiantes:

Define en el libro Eichmann en Jerusalénel concepto deLa banalidad del mal”: como los lugares comunes de los que hablan las personas, incluyen una gran inautenticidad, les han llevado a realizar acciones por pensamientos que no han estado motivados por ningún tipo de reflexión. Donde algunos individuos actúan dentro de las reglas que establece el sistema sin reflexionar sobre sus actos ni preocuparse por las consecuencias, únicamente por el cumplimiento de lo que alguien o algo les dice que tienen que hacer. Surge en Arendt esta reflexión en el juicio de Eichmann, ―teniente coronel de las Schutzstaffel durante el régimen nazi― donde era reportera del New York Times con el cometido de escribir un artículo sobre

éste. De esta manera Arendt, se plantea si la ausencia de reflexión de Eichmann estuviera relacionada con la facultad de pensar y  la capacidad de distinguir entre el bien y el mal. Así, se plantea en que consiste pensar.

Explica, como pensamos a través del lenguaje, pero este lenguaje, fue creado en momentos concretos para ocasiones concretas y por personas concretas, por lo que Arendt, plantea que pensar, acto que se puede realizar diariamente, en ocasiones puntuales o en momentos específicos a lo largo de una vida, es plantearse, si lo que entendemos como lenguaje, que con el paso del tiempo se ha convertido en un lugar común, es algo verídico para nosotros mismos como individuos. Esto lo explica con ejemplos, si lo que todo el mundo llama amor lo es y si lo que también todos llaman democracia existe o si aquello que construyen los arquitectos puede clasificarse como una casa. Así, explica que cuando interviene el pensamiento, se da vueltas a un problema y se descongelan los sentidos petrificados de las palabras o los lugares comunes a los que nos llevan éstas.

Además, afirma que pensar, no significa encontrar resultados definitivos ni tampoco verdades absolutas como pretenden algunos filósofos, si no que deja las verdades absolutas únicamente para la ciencia. Pero como remarca, aunque pensar no nos lleve a verdades absolutas ni conclusiones definitivas, nos impide ser personas crédulas y obedientes que no se dejan convencer fácilmente ni por lo que os dicen otras personas, ni las modas ni los discursos oficiales volviéndonos más atentos a lo particular lejos de los lugares comunes.

No debemos malinterpretar lo anterior, pensando que según los párrafos de Arendt, estuviera de acuerdo con el famoso dicho de que pensar nos hará libres, porque para esta pensadora, no solo pensar nos hace libres si no que para ser libres también hemos de actuar. Intervenir con el mundo realizando algo que anteriormente era inexistente. Entiende pensar y actuar como dos cosas totalmente diferentes pero que pueden unirse, como la teoría y la práctica donde una sin la otra son difíciles de llevar a cabo de una manera coherente. Así, la posición de Arendt es la siguiente, para actuar hay que pensar y ser libre y actuar es lo mismo, se actúa en un espacio público y este espacio público es político.

Weil, define la libertad verdadera como una relación entre pensamiento y acción, donde encuentra a la persona libre cuando sus acciones proceden, cada una de ellas, de un juicio previo sobre el fin que se propone, sin importar si las acciones son fáciles o doloras o si llegan a tener éxito,  tanto el dolor como el fracaso, pueden hacer a una persona desdichada pero no humillarla mucho tiempo ya que estás acciones están dispuestas por la propia facultad de actuar de la persona. Weil, no habla de acciones arbitrarias ya que considera que este tipo de acciones, no disponen de ningún juicio, por lo que estás acciones, no podrían definirse como libres:

Todo juicio se refiere a una situación objetiva y, por consiguiente a un tejido de necesidades. En ningún caso el hombre vivo puede dejar de estar acorralado, por todas partes, por una necesidad absolutamente inflexible; pero como piensa, puede optar entre ceder ciegamente al aguijón por el que aquella lo empuja desde el exterior, o bien conformarse a la representación interior que él se forja; en esto consiste la oposición entre servidumbre y libertad.  Los dos términos de esta oposición no son, por lo demás, sino los límites ideales entre los que se mueve la vida humana sin llegar a alcanzar jamás ninguno,  a no ser que deje ya de ser vida. Un hombre sería completamente esclavo si todos sus gestos procediesen de una fuente distinta a su pensamiento, bien las reacciones irracionales del cuerpo, bien el pensamiento de otro; el hombre primitivo hambriento, cuyos saltos están todos provocados por los espasmos que retuercen  sus entrañas; el esclavo romano siempre a las órdenes de una vigilante armado con un látigo, y el obrero moderno que trabaja en cadena, se acercan a esta miserable condición.”  Weil (1967:57)

Aunando teorías, vemos que ambas pensadoras coinciden en que la libertad, surge gracias al acto de pensar, de reflexionar y cuestionarse la realidad, de hacer un ejercicio mental entorno a lo establecido y llevar a cabo juicios sobre las diferentes cuestiones con las que nos relacionamos.

😊